VIAJE LITERARIO EN EL ORIENT EXPRESS

Estación del sur, allá en Lisboa,

hace un sexenio, fue en un andén,

con perspectivas un misterioso tren

de conciliar vieja y nueva centurias

con un fuerte olor a literatura,

de resucitar el Orient Express.

 

Parte hacia un largo viaje

con casi cien literatos.

Pero pronto se escuchan los gritos.

¿Era un juego de los lectores

(¿elegimos al público o nos elige?)?

Primer navajazo en el Orient Express.

 

Nuestra estación primera es esta lengua,

que apenas se habla, en la frontera.

Aquí entran mediadores, traductores

(¿cómo transmitirán la sensación, todo

lo que forma los filos de nuestro Logos?).

Segundo navajazo en el Orient Express.

 

Nuestra publicación siempre un gran hito,

cuando los críticos nos amonestan  

por creer escasas nuestras ideas

(o nuestra escritura se adapta e innova  

o insistimos en el mismo estilo).    

Tercer navajazo en el Orient Express.

 

Hubo un tiempo en que así fue

con tres golpes en nuestras almas.

Al final se hallaron doce navajazos –

y hasta que Poirot concluya, entre

nosotros nos miramos suspicaces,

unos a otros, en el Orient Express,

 

miedosos por tener cien y otros tres

—cuando se halle el cadáver,   

cada cual las heridas en su cuerpo.

A años luz de la Civilización,  

aun así a su alrededor orbitamos

y continuamos, en el Orient Express.

 

(2006, revista virtual Poiein)

 

Inspirado en un tren con 104 escritores

de 43 países europeos que partió el 4 de junio de 2000

desde Lisboa y llegó el 17 de julio de 2000 a Berlín.

El tren llevaba el nombre «Literature Express».

 

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